miércoles, 27 de agosto de 2014

De Ángel a Demonio



Por Domingo Martínez (@domin_92 @RespirasRMadrid en Twitter)

Ya se ha anunciado de manera oficial la noticia que muchos de nosotros estábamos esperando que no sucediera, lamentablemente ha sucedido, Di María ya no formará parte de Real Madrid, el club blanco ha decidido traspasarlo al Manchester United por 75 millones, además el conjunto blanco percibirá 15 millones si el jugados alcanza unos determinados objetivos con su nuevo club.
He podido ver que muchos madridistas le acusan de pesetero, de que solo jugaba por dinero, de que le iban a odiar en el momento en que se pusiera otra camiseta.
No creo que eso sea justo para un jugador que se ha dejado la piel en el campo como pocos.
El propio Di María aclara en su carta dirigida a todo el madridismo que él no tenía intención de irse del club blanco, lo único que le pedía a la directiva es que se reconociera su trabajo como se hace con otros jugadores con un aumento de salario, se han hablado muchas cifras, las reales solo las sabe el propio Di María y el club, si yo hubiese sido el presidente del Real Madrid le hubiese pagado lo que me pidiera con tal objetivo de retenerlo el en el club, desde que llegó hace cuatro años ha sido una pieza fundamental en el equipo, ha sido una de las piezas claves de que el Real Madrid alcanzara la tan ansiada décima.

Di María en su presentación con el Real Madrid.












Cuando llegó al Real Madrid en 2010 procedente del Benfica el club pagó 20 millones por su traspaso, en el momento de su presentación el jugador argentino reconoció que se iba a dejar la piel en el campo para que esos millones estuvieran bien invertidos, lo dijo y cumplió su palabra, en todos los partidos sudó la camiseta y dio lo mejor de él, otra cosa es que las cosas le salieran o no, pero siempre lo intentaba.
Gracias a Di María hemos ganado títulos importantes y en los que él ha sido uno de los protagonistas.
En la final de la Copa del Rey de 2010 ante el Barça, Di María fue uno de los mejores del partido, se dejó el alma en ese partido, además todos recordamos el maravilloso centro que le puso a Cristiano Ronaldo desde la izquierda para que el portugués lo mandara a la red tras un gran cabezazo.
En la Supercopa de 2013, Di María anotó un gran gol, recibió el balón casi en la frontal del área y se fue hacia la portería como una exhalación, cuando Puyol intentó quitarle el balón acabó sentado en el suelo, después anotó un gol importantísimo.
Este mismo año en la final de la Copa del Rey anotó un gran gol que abrió el camino hacia el título, nadie pudo pararle y marcó un gran gol.
En la final de la Champions de Lisboa tuvo un papel destacado, no se rindió en ningún momento, animaba a sus compañeros de que se podía remontar, estuvo eléctrico como siempre, tal y como decía Xabi Alonso en su mensaje de despedida a Di María y tampoco nosotros olvidaremos el gambeteo y el regate que hizo en la prórroga de Lisboa donde se libró de varios rivales, después chutó a portería y su despeje lo cabeceó Bale para adelantar al Real Madrid.
Espero que el Real Madrid no se equivoque con este traspaso, Di María le aportaba una chispa que hacía años que el Madrid no tenía, aportaba velocidad, desborde, regates imposibles, asistencias, sus magníficas rabonas que deleitaron a todos los seguidores del Real Madrid.
Puede que en ocasiones se equivocara, pero todos los jugadores por muy grandes que sean se equivocan.

Di María en su presentación con el Manchester United.














Ahora comienza una nueva etapa el Inglaterra, en el Manchester United llevará el dorsal número 7, es un número que han vestido algunas leyendas del equipo inglés, su ya ex compañero Cristiano Ronaldo también lo llevó en su etapa en Manchester,
El Manchester United se lleva a un jugador de ensueño que a partir de ahora jugará en el Teatro de los Sueños, nombre con el que se le conoce también al estadio del United.
La afición del Manchester vibrará de emoción con las jugadas de Ángel Di María.


Solo me queda desearle toda la suerte del mundo y darle las gracias por todo lo que nos ha ayudado a conseguir.

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Douglas, el portero del Flamengo

Por Raúl S. Saura

 

El Barcelona ha cerrado su mercado de fichajes hasta nuevo aviso (FIFA hasta 2016) con la adquisición de Douglas. Sí, Douglas. Un jugador de marcadísimo relieve internacional, joven y procedente de Brasil. Más allá de ello, poco más. En realidad, no es un Rakitic, un Bravo, un Luis Enrique ni mucho menos un Luis Suárez. Es un chaval más bien desconocido.
Desde principio de verano se insistió en la necesidad de reforzar la zaga azulgrana, bajo mínimos a final de la temporada pasada. Ahora cuenta con cuatro centrales más el reconvertido Mascherano (Piqué, Bartra, Mathieu y Vermaelen) y cuatro laterales (Jordi Alba para la izquierda, Alves y Montoya para la derecha y Adriano para ambas, sin contar al galo en la zurda) a quienes se suma Douglas. De escasez de efectivos a overbooking en dos meses, Zubi se está sacudiendo lo no trabajado hasta ahora. Aún así, sigue siendo un asunto polémico, el que más de todo el verano. Se han incorporado jugadores a las posiciones que necesitaban reforzarse, cierto, pero no terminan de convencer los recién llegados. No se ve en ellos a la élite requerida, los ídolos mundiales necesitados para liderar una defensa en horas bajas. Todos transfieren la sensación de parches, de futbolistas más cercanos a la mediocridad, que han llegado porque los dirigentes lo han fiado todo más arriba. Pero la palma de la mano se la ha llevado Doulas. El brasileño, a su lado Mathieu parece Laporte
El joven de 24 años resulta la mayor de las incógnitas: se pretende encontrar en él al nuevo Alves cuando Alves aún no se ha marchado (junto con Song, uno de los grandes asuntos pendientes), cuando Montoya convence al técnico y Adriano es un estajanovista. Muchos preguntan qué pinta Douglas en todo esto, el gran desconocido. Que si alguien dice que es delantero del Santos o portero del Flamengo se le cree (en realidad, procede del Sao Paulo). Es joven, veloz y fácilmente sube y baja por las bandas. También ofensivo, lo cual no es tan buena noticia como debe pensarse.
En la época dorada de Guardiola los dos laterales quedaban ocupados por Abidal y Alves. Dos grandes amigos, pero muy diferentes en sus respectivos papeles en el club. El galo, defensivo, apenas subía por la banda y ayudaba a la pareja Piqué-Puyol en un papel casi de tercer central; el brasileño gustaba de lanzarse al ataque sin grandes preocupaciones por el espacio dejado atrás. Uno compensaba al otro. Esto se rompió con la puñetera enfermedad de Abidal. En su puesto llegó Jordi Alba, joven, ambicioso, canterano. Se adaptó rápido pero a nadie pilló por sorpresa que se trataba de una versión zurda de Alves y aquel efímero equipo de Tito Vilanova recibió más goles que en años anteriores por los espacios a la espalda de ambos. Últimamente Alves ha bajado de nivel y ya se piensa en su sustitucion pero a Alba, en apariencia, le aguardan muchos años en su posición. Como sucesores del brasileños salen a la palestra Adriano, versátil a más no poder, y Montoya. Joven, centrado, defensivo y cauto, aportaría el balance perdido en los últimos años. Del agrado de Luis Enrique, quien le entrenó en el filial, tiene pendiente ganarse el puesto pero no dudan de su capacidad en Can Barça. Ahora llega Douglas, una versión juvenil de Alves y suma competencia a la zaga, siempre binevenida. Otra duda consiste en si no será un nuevo parche de la directiva al no conseguir a los David Luiz, Hummels, Reus y tantos otros que se quedaron en las fantasías de algunos. 
Llega Douglas, el desconocido. El portero del Flamengo, la incógnita. Nadie sabe qué saldrá de él.